Impaciencia de luz, Dios. Sé que es una de las insidias de la ávida condición humana exigirte y exigirte y exigirte como un infame gánster de los barrios bajos de Chicago .
Impaciencia de luz, Dios, en las ciudades, troqueladoras de monedas tóxicas que nos hacen enfermar de irrelevancia y soledad.
Impaciencia de luz, oh, Dios. Rezar se ha vuelto raro, alternativo. revolucionario. Hay gente que me trata como a un enloquecido.
Impaciencia de luz, oh, Dios, desde mi corazón herido, desvertebrado, tiritando como un perrillo perdido en una ciudad ruinosa.