domingo, 23 de abril de 2023

LA PREGUNTA DEL FURTIVO

Cristo Jesús, ¿quién eres? ¿Llevas en tu corazón la suerte del mundo, mi suerte…?


Insomne, aquí, ahora, te pregunto como un furtivo, sediento, como un irredento en ciudades de angustia que respira el peso de su biografía, y, tartamudo, lanza sus preguntas como si atravesaran siglos de ruinas pegando tiros hacia ti, preguntas como si aún no hubieras muerto, como si aún pudieras agraciar a algún testigo de tu presencia extraña que no haya huido de sus huidas.


Cristo Jesús, ¿quién eres? Busco tu compasión porque mi biografía puede ser leída como una historia de alguien dañado que daña.


Cristo Jesús, ¿quién eres? ¿Cómo sanas?


Ábreme los ojos para verte. Como los abrió la adúltera. Ábreme las entrañas para consolarme. Como María Magdalena. Ábreme el corazón, parasitado de pánicos, de miedos, de irrealidades. Como los endemoniados a los que curaste.


Atraviesa mis miedos, mis sombras, mi ávido ego que es un perro insaciable que me arrastra y desuella. 


Encuéntrame. Seréname. Tengo miedo de enloquecer.


Me duele mucho el pecho. Hace frío. Duermo muy mal.