domingo, 23 de abril de 2023

TRÁFICO, FACTURAS, ARTEFACTOS

Cristo Jesús, vino el Espíritu

pero la vida en mis ciudades

parece lo mismo

en sus prioridades: 

facturas, tráfico, artefactos.


Mis ciudades siguen siendo

caóticos burdeles de fracasos 

donde los propios moradores,

dañados,

dañinos,

ávidos,

siguen embaulando

falsas monedas

de los desguaces

camino de alcantarillas

ruinosas,

siniestras,

colmatadas

de indestructible

basura.


Vino el Espíritu.

Pero hago lo mismo,

sufro lo mismo,

algo sádico,

impune,

oxidado 

me oprime el pecho, 

como siempre,

como si fuera a despedazarme

desatinado,

desvertebrado,

autodespreciado.


Me nutro, aún,

como un náufrago,

insomne,  

de tristes tópicos de pantallescos,

estériles,

resentidos,

falsos, falsos, falsos.

No sé si soy yo.

Me miro al espejo 

y no reconozco a ese extraño ser,

triste, 

neurótico,

fragmentado,

que intenta respirar

como si estuviera sumergido

en un barril de escamas de acero.


Vino el Espíritu.

¿Qué me ha cambiado?

¿En qué he crecido?

¿Dónde y cómo las novedades?

Persisto subsumido

días y días

en infames ecuaciones

tridimensionales,

absurdas.

Palabras,

palabras,

palabras,

simulacros de identidad,

faramallas ciegas,

ebrias,

narcotizadas

con imposturas

grotescas.


Vino el Espíritu.

No es suficiente sonreír.

Ya lo hace el usurero.

No es suficiente ser amable.

Ya lo hace el cínico mafioso.

No es suficiente no mentir.

Ya lo hace los departamentos 

de recursos humanos

formados

en prestigiosas

escuelas de negocios.


Vino el Espíritu.

¿Cómo fuera posible 

afinar el corazón

entre tantos edificios de metal y vidrio?

¿Cómo fuera posible

renovar la mirada

entre tanta seducción de insustancialidades?

¿Cómo fuera posible

sanear las emociones

entre tanta y tanta ruina

metálica y tóxica?


Vino el Espíritu.

¿Dónde lo esencial?

¿Dónde la purificación?

¿Dónde la redención?


Vino el Espíritu.

¿Dónde el fuego que urge?


Vino el Espíritu.

¿Cuál es mi índole?

¿Quién soy?

¿Quiénes somos?


Acaso lo mejor y más excelente 

a lo que cabe llegar en esta vida 

sea guardar silencio 

y dejar allí obrar y hablar a Dios .